Tras dejar atrás Las Vegas con sus luces de neón y casinos  nos dirigimos al temible y épico Death Valley. Tierra donde mucha gente murió en busca de oro. Nosotros no morimos pero si tuvimos un contratiempo…

Mapa Death Valley

Una carretera recta e infinita nos llevó hasta esa zona, donde empezamos a notar un calor sofocante y comprobamos la dualidad del terreno que nos rodeaba.

Altamente recomendable llevar varios litros de líquido y el deposito del coche lleno, pues no se encuentran gasolineras ni tiendas en cientos de kilómetros.

Asimismo es altamente recomendable llevar un coche con aire acondicionado.

A un lado de la carretera dunas y montañas de un color mas bien oscuro, casi negro. A otro lado  las montañas con bosques de árboles a lo lejos.

De Death Valley

Paramos en medio de Death Valley en un mirador cerca de Big Pine desde donde se veían unas dunas preciosas y comprobamos algo escalofriante; a 50º C no sudábamos a pesar de estar muriéndonos de calor. Se evaporaba el sudor.

De Death Valley

El color negro de las montañas parece ser que se debe  a incendios provocados por el alto calor.

Las dunas de arena que se forman en el desierto son de una belleza indescriptible.

Seguimos atravesando Death Valley camino de nuestro siguiente destino, Mammoth Lakes, cuando nos encontramos con un inesperado contratiempo; una tormenta fugaz  que apareció de repente sobe nuestras cabezas, que produjo una pequeña inundación en la carretera por la que ibamos circulando.
Los laterales de la calzada que eran de tierra se iban desprendiendo mientras no dejaba de llover.
Llegó un momento en el cual era imposible continuar con el coche y tampoco era aconsejable bajarse ante el nivel que alcanzaba el agua, por encima de la rueda del coche.

De Death Valley

De Death Valley

Cuando paró de llover la carretera había quedado impracticable.
Tuvimos que bajar del coche y empezar a quitar piedras del camino junto con el resto de personas atrapadas como nosotros.

De Death Valley

Cuando ya habían transcurrido unas dos horas desde que nos quedamos atrapados, conseguimos reanudar la marcha no sin cierto temor de que el coche se dañara, puesto que seguía siendo dificil continuar por la carretera a pesar de la batida de piedras realizada.
Pero la sorpresa final del día estaba al final de esa carretera.
Sólo unos metros después de salir de la zona inundada, el piloto de baja presión en las ruedas se iluminó y todos pensamos lo mismo; se ha pinchado la rueda.
Y en efecto al parar comprobamos con estupefacción e incredulidad que la rueda delantera izquierda se había pinchado.

De Death Valley

La odisea no había acabado y la noche caía. Para remate un sheriff local nos indico que otra tormenta se aproximaba y debíamos irnos de allí lo antes posible.
Cambiamos la rueda no sin cierto esfuerzo y con el riachuelo de agua detrás de nosotros para continuar el camino que nos quedaba hasta Mammoth Lakes a 50 millas por hora, velocidad recomendada con la rueda de repuesto. Nos adelantaban hasta los escarabajos peloteros del desierto …
Nos alojamos en el Motel 6 y fichamos un taller de coches para reparar la rueda dañada lo antes posible y reanudar la marcha.
Atras quedaba Death Valley y en nuestras mentes quedará para siempre la experiencia vivida. Un Road Trip en toda regla.

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