Tras estar una semana en el Cabo de Gata, sólo puede decir que es uno de los pocos lugares de España que no han sido devorados por el ladrillo y eso se nota en muchos momentos.

Las playas vírgenes son paradisiacas, limpias y con un agua cristalina hasta varios metros de profundidad. Recomiendo encarecidamente la visita a la Playa de los Genoveses y del Monsul. Algunas playas requieren hacer un tramo andando o en coche por caminos sin asfaltar que hace que no haya mucha aglomeración de gente, lo cual ayuda más a ese ambiente de relajación y tranquilidad.
El nudismo es respetado y visto con naturalidad, lo que añade interés a quienes practiquen este estilo de vida.
Para toda persona que ame el senderismo, existen multitud de rutas para realizar una parte del día o todo el día y excursiones guiadas en coche.
Como muestra os dejo unas cuantas fotos de una ruta que realicé desde Retamar a la Isleta del Moro, pasando por el Arrecife de las Sirenas, Las Salinas, la Fábrica de oro y el centro volcánico.

Cabo de Gata

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